martes, 16 de diciembre de 2014

Esa ciudad


http://www.subeimagenes.com/img/estamos-enfermos-de-racing-perdonennos-estacion-lynch-urquiza-552504.jpg

Cuyos muros
sangraron el suelo al pararse
y se dolieron
usan miles de rostros para repetir su amargura
caminarse, seguir de pie.
Parece sólo tener una herida
lo único que se le ocurre hacer con ella
es mostrarla
siempre.
Amanece
con los ojos abiertos de bronca
y el silencio pegado contra los músculos
penetra y le brota en la boca
como saliva.

martes, 25 de noviembre de 2014

Elefantidad


http://enpundit.com/elephants-make-pretty-butterflies/

Dijiste, "acompáñame a la India", pensaste que mi cara estaba plana porque me aburría pasar las vacaciones en un lugar conocido, pero yo pensaba en buscar a Tabor para que te explique todo lo que sucede ahí, también lo que pasa cuando no está explicando, lo que vio antes y lo que le contaron otras personas que estuvieron en los mismos lugares otras veces.

La primera vez que fui a la India, cuando conocí a Tabor, no tenía un doctor que me pusiera gafas, no las llevaba todavía, no sabía cómo se ven las personas usándolas y no tenía idea de que hubiera quienes necesitan gafas.

Tabor me habló de los elefantes con cuernos, ya sé que tú conoces bien a los elefantes con cuernos, pero fíjate bien, los que tú conoces no tienen cuernos desde arriba como los toros, sino cuernos que tuercen su rumbo y salen de la boca, como colmillos. Entonces son colmillos, no son cuernos, y cuando fui por primera vez a la India, Tabor me explicó que los elefantes usan los cuernos para descansar la nariz.

¿Has visto cómo el abuelo descansa sus piernas largas en lo alto?, pues los elefantes con cuernos tienen una nariz larguísima y después de andar huele y huele parientes, comida y hasta gente, se cansan, y acomodan la nariz encima de los cuernos. La trompa, sí, la nariz de los elefantes se llama trompa como nuestra boca porque la estiran y la enchuecan, no porque sea su boca. O dime, ¿conoces a alguien que sin tocarla enchueque la nariz?

Todo eso me lo explicó Tabor, porque antes de ir a la India por primera vez , a mí ya me habían hablado de los elefantes, pero nadie que los conociera de cerca como él. Desde entonces los elefantes me gustan tanto que soñé ser uno. Sé que era un sueño porque Tabor me ha dicho que los elefantes andan en manada y en mi sueño no iba con ningún otro elefante.

En el sueño no pasaba algo, sólo que yo era un elefante, sé que era un elefante porque estaba en el desierto y corría sin miedo de caer y lastimarme, corría en cuatro patas que pesaban mucho, todo mi cuerpo pesaba y tenía una piel muy gruesa, tan gruesa que parecía despegada de mí.

Yo nunca he soñado que soy otro animal, pero lo de la piel gruesa se parece a una alergia, a mí el yodo me causa alergia, es una sustancia que me inyectaron hace unos años, en el hospital. Nunca me lo habían inyectado, por eso no sabíamos que mi piel se iba a poner tan gruesa, pero entonces no pensé que así se sentiría un elefante, sino un cocodrilo.

No hay cocodrilos en la India, según recuerdo, pero Tabor nunca me habló de cocodrilos y la India, es un país muy seco. El efecto del Yodo pasó muy rápido y no tuve tiempo de aprender más de los cocodrilos, aunque también me agradan.

Al abuelo le gusta pensar y decir que alguien tiene memoria de elefante porque los elefantes viven muchos años y ocupan una cabeza enorme para recordarlos. El abuelo sabrá cómo encontrar a Tabor, pero no puede hablarte de lo que nos explicó porque lo ha olvidado, yo lo repetiré para tí, ahora que vamos a la India y ya tengo gafas, si no encontramos a Tabor, te diré todo de los elefantes, las plantas, las personas, y sabremos si hay o no cocodrilos en la India.

domingo, 12 de octubre de 2014

Clavelito


La noche está clara, silenciosa y vacía. Vengo a hablar con los animales del bosque librero. Conejo con camisa siete centímetros cuerpo duro terciopelo gris. Bart Simpson. Diez centímetros de plástico el cuerpo duro. Este vivía en el congelador. Flor fotógrafa, veinte años cinco. Y la ardilla de madera que parece pato.
Lean mis labios.
Este libro no está dedicado nadie, de tal modo que se pueden olvidar de él si a ustedes les preguntan por un libro dedicado que yo estuve leyendo.
No lo voy a leer más. Es muy probable que no lo vuelvan a ver salir por detrás de Hojas de hierba, que a su vez parece no haberse movido nunca. Este libro no está dedicado y yo lo dejo aquí o allá, si quiero. Y lo vuelvo a leer, si quiero, porque no tiene una dedicatoria.
La portada de Hojas de hierba se parece a la de un libro que sí me dedicó José Luis. Luego encontré que le había dedicado el mismo libro con las mismas palabras a otra persona. Pero esas cosas nunca me han importado y aquí, además, no dice nada. Lo conservaré para ver si lo olvido y para ver si lo recuerdo si vuelve a aparecer. A este libro no le falta una hoja, y esa hoja no dice nada.

lunes, 14 de julio de 2014

Nunca más un sueño en copretérito

Tengo un mal día a las cinco de la mañana. En mis sueños, cargo mi bolsa en el hombro izquierdo y en su interior busco a tientas aparatitos con luces de colores, para jugar. Escarbo a tientas en mis sueños, en la bolsa, en mi costado izquierdo. En mis sueños de pie no estás tú y como tu mano se va contra mí con fuerza, despierto. Tú duermes. Ahora creo que dormidos, somos animales y puedo imaginar lo que es ser un mono y estar enamorado.

Terapia ocupacional


http://www.mundofotos.net/foto/nocturno8m/89273/kiosko-en-el-jardin-municipal

Mi trabajo es no enloquecer completamente. Temer haber enloquecido completamente. Desear no estar enloqueciendo irreversiblemente. Fingir que no he enloquecido.

Mi trabajo es desaparecer los kioskos a vueltas. Volver a verte con cara de que no tienes por qué desconocerme. Concentrarme, reunir la dignidad suficiente y lavarme otra y otra y otra vez los dientes. Amarrarme los zapatos y respira hondo, lo que está pasando es normal. No te me acerques. Lo que me está pasando es normal. Completamente normal. Hoy te vi en la cara del último ramone, viejo y muerto en la primera plana.

martes, 13 de mayo de 2014

Larva




Esa es la mirada de un animal fantástico de un animal salvaje pero inofensivo de un animal hermoso y pequeño como un pez inmenso como una ballena ojos de estómago de ballena salvaje animal salvaje mirada minada campo corro pequeño pez se detiene frente a mí me traga me pierdo es hermoso pero salvaje animal inofensivo me traga una ballena no siento nada. No siento nada. Fantástico.

miércoles, 2 de abril de 2014

Envidia poeta


Quiero hacer un poema, alguna vez, que no sea una canción de consuelo. Que enseñe a los humanos a ser dioses y a los dioses los mate con silenciador. Cuando eso ocurra, la gravedad y la locura se habrán acabado por completo el campo de su batalla que es mi cuerpo en la parte del pecho, los hombros y el cuello. Anhelo carecer de ojos para llorar por el durazno prensado que trago con indiferencia. Celebro carecer de alas y el que mis huesos no sean mástil ni sostengan otra cosa que a mí.