lunes, 14 de julio de 2014

Nunca más un sueño en copretérito

Tengo un mal día a las cinco de la mañana. En mis sueños, cargo mi bolsa en el hombro izquierdo y en su interior busco a tientas aparatitos con luces de colores, para jugar. Escarbo a tientas en mis sueños, en la bolsa, en mi costado izquierdo. En mis sueños de pie no estás tú y como tu mano se va contra mí con fuerza, despierto. Tú duermes. Ahora creo que dormidos, somos animales y puedo imaginar lo que es ser un mono y estar enamorado.

Terapia ocupacional


Mi trabajo es no enloquecer completamente. Temer haber enloquecido completamente. Desear no estar enloqueciendo irreversiblemente. Fingir que no he enloquecido.

Mi trabajo es darle vuelta a los kioskos, rápido y aparecer fantasmas. Mi trabajo es volver a verte con cara de que no tienes por qué desconocerme. Mi trabajo es concentrarme, reunir la dignidad suficiente y lavarme otra y otra y otra vez los dientes. Y amarrarme los zapatos y respira hondo, lo que está pasando es normal. No te me acerques. Lo que me está pasando es normal. Completamente normal. Hoy te vi en la cara del último ramone, viejo y muerto en la primera plana.

martes, 13 de mayo de 2014

Larva




Esa es la mirada de un animal fantástico de un animal salvaje pero inofensivo de un animal hermoso y pequeño como un pez inmenso como una ballena ojos de estómago de ballena salvaje animal salvaje mirada minada campo corro pequeño pez se detiene frente a mí me traga me pierdo es hermoso pero salvaje animal inofensivo me traga una ballena no siento nada. No siento nada. Fantástico.

miércoles, 2 de abril de 2014

Envidia poeta


Quiero hacer un poema, alguna vez, que no sea una canción de consuelo. Que enseñe a los humanos a ser dioses y a los dioses los mate con silenciador. Cuando eso ocurra, la gravedad y la locura se habrán acabado por completo el campo de su batalla que es mi cuerpo en la parte del pecho, los hombros y el cuello. Anhelo carecer de ojos para llorar por el durazno prensado que trago con indiferencia. Celebro carecer de alas y el que mis huesos no sean mástil ni sostengan otra cosa que a mí.

martes, 25 de marzo de 2014

Dicha


Todavía no me escuchas cuando te hablo en voz baja, entonces te hablo de tu piel. Tal vez nunca me escuches cuando te hable en voz baja. Toco tu piel.

Ya reconozco tu mirada. Tu mirada tiene brazos, bocas, dientes. Y tiene piel.

Tu voz también tiene piel. Tu voz es un cuerpo. Tu voz recorre mi piel con su mirada. Tu voz me aprieta el cuello con sus manos. Tu voz nombra, en voz baja, cicatrices de su cuerpo, y las guarda en la memoria de mi piel.

lunes, 13 de enero de 2014

Kalmukia



Este frío es mentira, me dije en medio de la lluvia de nombres de lugares que me hicieron el caos: De Efe. Guadalajara. Querétaro, Guanajuato. Saint Louis Missouri, Zacatecas, Pénjamo. Coatzacoalcos. Zitácuaro. Hace rato se oía muy mal, ahora no importa. Recuerdo mi frío y haber pensado "este frío es mentira". Y haber corrido por las calles de uno de esos lugares, bajar y subir escaleras, corriendo como si supiera a dónde, o como si no importara. Y luego la lluvia. De estar aquí. De que este lugar tenga nombre. De los kilómetros, los trenes, el futuro. Acaricio las palabras tu y futuro, e instruyo a mis párpados cerrarse.

martes, 22 de octubre de 2013

No se olvida


Nos viene persiguiendo, la desgracia. Nos damos el lujo de olvidarla. Nos damos el lujo de darle una patada en el hocico y nos abraza, nos congela la espalda, los huesos, el pecho. La vida vale la pena vivirla cuando la vida vale la pena vivirla. Nos viene persiguiendo hasta que yo -soy la valiente- doy la media vuelta, le doy la cara, le doy una larga sonrisa de haz lo que te dé la puta gana. Valiente pienso en pararme de manos, en bajar corriendo el cerro, lanzarme definitivamente por placer, demostrar que no me van a salir alas. La piel también se quema de frío y perdóname, pero no quiero.

Esta mañana mis piernas, del talón hacia las rodillas, los músculos de la cara. La tomé del hocico y le dije buenas tardes, hermana, tú también estás sola y a las pequeñas como nosotras nos toca el cielo, los besos en la boca, el calor de las lágrimas, golpes accidentales contra las patas de la cama y un nombre se piensa a gritos: ¡mamá! Mamá dice que los adultos vienen y los niños van y casi nunca se encuentran.

Detesto esta sensación de madurez, la detesto por ser lo mejor que hay. La vida es un revólver de adrenalina. Clic, clic, clic, me quiere.