domingo, 12 de octubre de 2014

Clavelito


La noche está clara, silenciosa y vacía. Vengo a hablar con los animales del bosque librero. Conejo con camisa siete centímetros cuerpo duro terciopelo gris. Bart Simpson. Diez centímetros de plástico el cuerpo duro. Este vivía en el congelador. Flor fotógrafa, veinte años cinco. Y la ardilla de madera que parece pato.
Lean mis labios.
Este libro no está dedicado nadie, de tal modo que se pueden olvidar de él si a ustedes les preguntan por un libro dedicado que yo estuve leyendo.
No lo voy a leer más. Es muy probable que no lo vuelvan a ver salir por detrás de Hojas de hierba, que a su vez parece no haberse movido nunca. Este libro no está dedicado y yo lo dejo aquí o allá, si quiero. Y lo vuelvo a leer, si quiero, porque no tiene una dedicatoria.
La portada de Hojas de hierba se parece a la de un libro que sí me dedicó José Luis. Luego encontré que le había dedicado el mismo libro con las mismas palabras a otra persona. Pero esas cosas nunca me han importado y aquí, además, no dice nada. Lo conservaré para ver si lo olvido y para ver si lo recuerdo si vuelve a aparecer. A este libro no le falta una hoja, y esa hoja no dice nada.

lunes, 14 de julio de 2014

Nunca más un sueño en copretérito

Tengo un mal día a las cinco de la mañana. En mis sueños, cargo mi bolsa en el hombro izquierdo y en su interior busco a tientas aparatitos con luces de colores, para jugar. Escarbo a tientas en mis sueños, en la bolsa, en mi costado izquierdo. En mis sueños de pie no estás tú y como tu mano se va contra mí con fuerza, despierto. Tú duermes. Ahora creo que dormidos, somos animales y puedo imaginar lo que es ser un mono y estar enamorado.

Terapia ocupacional


http://www.mundofotos.net/foto/nocturno8m/89273/kiosko-en-el-jardin-municipal

Mi trabajo es no enloquecer completamente. Temer haber enloquecido completamente. Desear no estar enloqueciendo irreversiblemente. Fingir que no he enloquecido.

Mi trabajo es desaparecer los kioskos a vueltas. Volver a verte con cara de que no tienes por qué desconocerme. Concentrarme, reunir la dignidad suficiente y lavarme otra y otra y otra vez los dientes. Amarrarme los zapatos y respira hondo, lo que está pasando es normal. No te me acerques. Lo que me está pasando es normal. Completamente normal. Hoy te vi en la cara del último ramone, viejo y muerto en la primera plana.

martes, 13 de mayo de 2014

Larva




Esa es la mirada de un animal fantástico de un animal salvaje pero inofensivo de un animal hermoso y pequeño como un pez inmenso como una ballena ojos de estómago de ballena salvaje animal salvaje mirada minada campo corro pequeño pez se detiene frente a mí me traga me pierdo es hermoso pero salvaje animal inofensivo me traga una ballena no siento nada. No siento nada. Fantástico.

miércoles, 2 de abril de 2014

Envidia poeta


Quiero hacer un poema, alguna vez, que no sea una canción de consuelo. Que enseñe a los humanos a ser dioses y a los dioses los mate con silenciador. Cuando eso ocurra, la gravedad y la locura se habrán acabado por completo el campo de su batalla que es mi cuerpo en la parte del pecho, los hombros y el cuello. Anhelo carecer de ojos para llorar por el durazno prensado que trago con indiferencia. Celebro carecer de alas y el que mis huesos no sean mástil ni sostengan otra cosa que a mí.

martes, 25 de marzo de 2014

Dicha


Todavía no me escuchas cuando te hablo en voz baja, entonces te hablo de tu piel. Tal vez nunca me escuches cuando te hable en voz baja. Toco tu piel.

Ya reconozco tu mirada. Tu mirada tiene brazos, bocas, dientes. Y tiene piel.

Tu voz también tiene piel. Tu voz es un cuerpo. Tu voz recorre mi piel con su mirada. Tu voz me aprieta el cuello con sus manos. Tu voz nombra, en voz baja, cicatrices de su cuerpo, y las guarda en la memoria de mi piel.

lunes, 13 de enero de 2014

Kalmukia



Este frío es mentira, me dije en medio de la lluvia de nombres de lugares que me hicieron el caos: De Efe. Guadalajara. Querétaro, Guanajuato. Saint Louis Missouri, Zacatecas, Pénjamo. Coatzacoalcos. Zitácuaro. Hace rato se oía muy mal, ahora no importa. Recuerdo mi frío y haber pensado "este frío es mentira". Y haber corrido por las calles de uno de esos lugares, bajar y subir escaleras, corriendo como si supiera a dónde, o como si no importara. Y luego la lluvia. De estar aquí. De que este lugar tenga nombre. De los kilómetros, los trenes, el futuro. Acaricio las palabras tu y futuro, e instruyo a mis párpados cerrarse.