martes, 17 de febrero de 2015

Joven


Me regalaron un recuerdo que ya he empezado a usar, como si fuera un caramelo muy grande. Hoy leo que los recuerdos envejecen, que sólo la fantasía, lo que nunca ocurrió, permanece joven. Mi recuerdo no es perfecto, sin embargo no puedo sentir recelo por la fantasía, por su perfección o por su intemporalidad. Planeo saborearlo hasta que se disuelva aunque se disuelva. Puede ser mi cigarro, o mi chicle para dejar de fumar. Apenas unos días y ya empieza a gustarme tanto que lo detesto. Por ser un recuerdo.

miércoles, 21 de enero de 2015

Tierras altas


Oliveria Fernández, casi mi hermana, tiene un amante veinteañero. Ayer fue a visitarla y le preparó champiñones con avena. Ella dice que él es un bombón. Los bombones se dan en tierras altas y húmedas, yo los prefiero al ajillo o en láminas para una ensalada de espinacas. Seguramente avena mañana por la mañana y esta cama, esta cama, esta cama, esta cama.

miércoles, 14 de enero de 2015

Suave


El dorzo de mi mano. Cerrar los ojos. El gruñido terciopelo de ese carro. Un recuerdo se desprende y cae donde no puedo alcanzarlo.

Estoy harta

http://www.franticstamper.com/Frantic-Stamper-Cling-Mounted-Rubber-Stamp--Cat-Tarot-Card--Le-Mat_p_66137.html


Me gustaría tener las plantas de los pies pegadas al suelo y lanzar mi cuerpo hacia atrás para quedar volando de cabeza al borde de esta historia pusilánime.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Ruiseñora

http://www.reconoce.mx/tlalpujahua-el-pueblo-de-la-esfera-navidena-mexicana/

Mi madre me hace bajar un piso, de la cafetería a la tienda de regalos, en Tlalpujahua. En este pueblo hacen las esferas para los árboles de Navidad. Me dice: te voy a regalar un pájaro con su esfera. Me muestra la figura de un pájaro azul en tamaño natural, decorada con plumas naturales, con una pinza en las patas agarrado de la esfera: más una gruesa burbuja de vidrio, a su vez colgada de un hilo transparente para flotar en el aire del cuarto. Yo ya escogí el mío, dice. Era el único azul.

Hace unos años abrieron la florería enfrente del Café del Fondo. Ahí, entre los arreglos de alcatraces, margaritas y azucenas, encontré una muñeca con un vestido elegante de otra época y cabeza de pájaro, de plumas azules. De las mangas del vestido salían puntas de alitas en vez de manos. Tamaño muñeca. Pero no estaba en venta. Alguien se la regaló al dueño. Piénselo, por favor. Y cada vez que atravecé desde el Café del Fondo la miraba y preguntaba, aunque a veces no tuviera dinero en la bolsa ni en ningún lado. Supongo que costaría más de quinientos pesos. Tal vez mil.

En el tercer piso del edificio en el centro de Tlalpujahua, quedan dos pájaros. Elijo el rojo, porque son rojos los que a veces me encuentro en el parque. Y porque el azul lo quiere ella. Arriba, por la cafetería, se puede pasar a un salón de ventanales desde donde se ven los cerros arbolados, la iglesia y las vías del tren. Cada que estoy en Tlalpujahua pido permiso para entrar en él, y pienso en hacer una fiesta.


lunes, 1 de diciembre de 2014

Dolor de cabeza

http://www.rosstalling.co.uk/nancarrow-farm/
Te quiero
dolor de cabeza
me conduelo por el amor no correspondido
profundamente.
A veces, cuando tengo un dolor persistente en otras partes del cuerpo, como si este cuerpo organizado me dijera que habla en serio, me duele la cabeza.
El amor no me sale como yo quiero.
También es cierto que fumé demasiado y tomé agua helada, cuatro o cinco vasos.
Perdona. No hay nadie más a quien pueda querer y decirle te quiero en este momento. No te dejes chingar por esto. Me doy cuenta de la barranca inmensa que abrí con esas palabras y me pregunto si ese decir será brujería de mi inconsciente para que te quedes con mi dolor de cabeza.
No lo creo. Si pudiera inventar una bendición para ti. Pero sólo me dio la cabeza para decirte...
Dolor de cabeza. Fumé demasiado. Profundamente.

martes, 25 de noviembre de 2014

Elefantidad


http://enpundit.com/elephants-make-pretty-butterflies/

Dijiste, "acompáñame a la India", pensaste que mi cara estaba plana porque me aburría pasar las vacaciones en un lugar conocido, pero yo pensaba en buscar a Tabor para que te explique todo lo que sucede ahí, también lo que pasa cuando no está explicando, lo que vio antes y lo que le contaron otras personas que estuvieron en los mismos lugares otras veces.

La primera vez que fui a la India, cuando conocí a Tabor, no tenía un doctor que me pusiera gafas, no las llevaba todavía, no sabía cómo se ven las personas usándolas y no tenía idea de que hubiera quienes necesitan gafas.

Tabor me habló de los elefantes con cuernos, ya sé que tú conoces bien a los elefantes con cuernos, pero fíjate bien, los que tú conoces no tienen cuernos desde arriba como los toros, sino cuernos que tuercen su rumbo y salen de la boca, como colmillos. Entonces son colmillos, no son cuernos, y cuando fui por primera vez a la India, Tabor me explicó que los elefantes usan los cuernos para descansar la nariz.

¿Has visto cómo el abuelo descansa sus piernas largas en lo alto?, pues los elefantes con cuernos tienen una nariz larguísima y después de andar huele y huele parientes, comida y hasta gente, se cansan, y acomodan la nariz encima de los cuernos. La trompa, sí, la nariz de los elefantes se llama trompa como nuestra boca porque la estiran y la enchuecan, no porque sea su boca. O dime, ¿conoces a alguien que sin tocarla enchueque la nariz?

Todo eso me lo explicó Tabor, porque antes de ir a la India por primera vez , a mí ya me habían hablado de los elefantes, pero nadie que los conociera de cerca como él. Desde entonces los elefantes me gustan tanto que soñé ser uno. Sé que era un sueño porque Tabor me ha dicho que los elefantes andan en manada y en mi sueño no iba con ningún otro elefante.

En el sueño no pasaba algo, sólo que yo era un elefante, sé que era un elefante porque estaba en el desierto y corría sin miedo de caer y lastimarme, corría en cuatro patas que pesaban mucho, todo mi cuerpo pesaba y tenía una piel muy gruesa, tan gruesa que parecía despegada de mí.

Yo nunca he soñado que soy otro animal, pero lo de la piel gruesa se parece a una alergia, a mí el yodo me causa alergia, es una sustancia que me inyectaron hace unos años, en el hospital. Nunca me lo habían inyectado, por eso no sabíamos que mi piel se iba a poner tan gruesa, pero entonces no pensé que así se sentiría un elefante, sino un cocodrilo.

No hay cocodrilos en la India, según recuerdo, pero Tabor nunca me habló de cocodrilos y la India, es un país muy seco. El efecto del Yodo pasó muy rápido y no tuve tiempo de aprender más de los cocodrilos, aunque también me agradan.

Al abuelo le gusta pensar y decir que alguien tiene memoria de elefante porque los elefantes viven muchos años y ocupan una cabeza enorme para recordarlos. El abuelo sabrá cómo encontrar a Tabor, pero no puede hablarte de lo que nos explicó porque lo ha olvidado, yo lo repetiré para tí, ahora que vamos a la India y ya tengo gafas, si no encontramos a Tabor, te diré todo de los elefantes, las plantas, las personas, y sabremos si hay o no cocodrilos en la India.