martes, 16 de junio de 2015

Me dijo perra

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La madre de Lucía ha sido tan perra que Lucía se toma a mal todo lo que viene de ella, de su madre. El otro día, la madre le dijo que tanto ella (Lucía) como Rigoberta (la perra) son hembras y por lo tanto, son potencialmente autosuficientes, a diferencia de sus hermanos (hermanos de Lucía, hijos de la misma madre). Y Lucía triunfó con risa a pesar de la amplitud de la mordida de la perra que tiene encima. Rigoberta, bueno, es un perro enano. Una perra enana. Muy histérica, sí la conozco. Hembras, me dice Lucía a la hora de comer. Me dijo perra. Yo casi no puedo evitar seguir pensando en que mi güey ya no es mi güey y no me quiso tanto como yo a él. Me da igual quién de los dos es hembra. Quién de nosotros ladra, como yo, y quién de nosotros no. No dice nada.

Las perras no parecen mamíferos a las tres de la tarde como las vacas o las putas o las pendejas. Sabemos que lo son porque a veces paren y amamantan.

Es mejor ser una perra silenciosa y mirar la luz del foco de la calle que se mete por mi ventana.